Centenario del natalicio de la Violeta Parra…

Centenario del natalicio de la Violeta Parra…

 

Textos tomados de “Gracias a la vida. Violeta Parra,Testimonio”, de Bernardo Subercaseaux y Jaime Londoño, Editorial Galerna, Buenos Aires, 1976.


Gastón Soublette: “El canto de Violeta que tiene muchos rasgos afines al de los trovadores, me hizo descubrir que en Chile existía esto, que el folklore chileno tenía cosas mucho más valiosas de lo que creía a primera vista…, es que nosotros estábamos acostumbrados al folklore tradicional, sentimental, al que emana de los Cuatro Huasos, estábamos acostumbrados a la cursilería criolla, acartonada, a pensar que el folklore de Chile era nada más que eso, sin sospechar siquiera que había todo ese mundo de los cantores populares.

Hilda Parra: “¡Ay! Y cómo se le erizaba la piel a la Violeta cuando escuchaba cantar a los Huasos Quincheros, estos impostores decía, estos huasitos del Club de Golf, de tarjeta postal…”

Gastón Soublette: “Y hay otra cosa: el contacto de Violeta con el guitarrón y el canto a lo poeta como que hizo que los cantores nuevamente revaloraran lo que tenían porque muchos de estos cantores -algunos ya de cierta edad- se sentían desplazados por la música moderna, con el tango, las mexicanas, todo eso que fue invadiendo lentamente los hogares del pueblo chileno y desplazando el folklore… pero cuando vieron que había interés en ellos, comenzaron nuevamente a organizar conjuntos de cantores y hubo que fabricar más guitarrones, incluso algunos jóvenes, hijos de cantores que consideraban que todo esto eran cosas de viejos, se pusieron a cantar también. Hoy en día se hace una rueda de cantores y aparecen cantores jóvenes tanto en la región de Aculeo, como en la región de Puente Alto. De todo el movimiento folklórico de esa época una buena parte fue encabezado por Violeta Parra. El Instituto de Investigaciones de la Universidad también contribuyó, porque justo coincidió que publicara una investigación sobre el guitarrón, pero ya a un nivel más académico. Todo esto tuvo como consecuencia que se renovara este arte, que se reivindicara en su forma poética y musical.”

Luis Arce: “Yo encuentro que el folklore puro que cantaba Violeta entró primero en ese ambiente donde se escucha música clásica… eso es lo curioso. En cambio, otra gente que le gustaba escuchar música más moderna, oía a Violeta y cambiaba la radio. En los campos también la escucharon desde un comienzo. Una vez que fui a Santa Rita, oí a varios huasitos: vamos a oír cantar a Violeta, decían. Salían, se reunían en alguna parte que hubiera radio -porque en el campo no hay mucha electricidad- y escuchaban el programa calladitos.”

De una carta de Rosario Hueichoa, pobladora de la Isla de Chiloé: “Yo no sé más que desde que la escuché en radio Chiloé, siempre me ha gustado. Solamente los días domingo en la mañana, ponen sus canciones… y toda la gente por aquí las espera y les toma atención, tal como uno”.

Sergio Larraín: “La Violeta tenía hasta conciencia de eso, al sacar esas canciones por la radio hacía que la gente de campo, por ejemplo, sintiera que lo de ellos valía… porque estaban todos achunchándose. Como en la radio tocaban pura música gringa y toda esa cosa de la ciudad es tanto más fuerte y más brillante, como que iba perdiendo vida toda esa gente. Los estaban aplastando por todos lados y se estaba muriendo el gusto por el canto y por el folklore en el campo, en los pueblos. A mí me pasaba una cosa… ¡a todos los chilenos y a todos los latinoamericanos yo creo que nos pasaba lo mismo! Vivíamos metidos en la cultura europea, norteamericana, escuchando su música, imitándola, recibiendo novelas, viendo películas…

“SOUTH PACIFIC Y OKLAHOMA

Exitosas Revistas Musicales del

compositor norteamericano Rogers.

Se repondrán hoy en una magnífica

adaptación chilena de Germán Beker.

La Nación, agosto, 1955″.

“Lo latinoamericano no tenía valor… ¡si toda la gente vivía mirando hacia fuera!! Todos los tipos que eran pintores, poetas, creían que tenían que ir a Europa, a Estados Unidos, a aprender allá. Y los que no podían ir se quedaban mirando siempre lejos, soñando maravillas en otras partes. ¡Si aquí no había nada! ¡Aquí nadie haba visto nada! Pero después como que también nos íbamos sintiendo ajenos a lo extranjero, como que ya no nos gustaba eso y uno no se hallaba ahí. Y entonces la Violeta fue como una especie de paso, de conexión con Chile. No había nada en Chile. Pero sí estaba toda esa vida en el pueblo y la Violeta tuvo esa capacidad de entrar en él y de amar eso y de devolverlo en sus canciones. O sea que ella actuó como traductora, para que pudiéramos conocernos, para que no siguiéramos fuera de Chile todo el tiempo. Yo no veo nada más fuerte que eso, porque en la voz de Violeta cantaban muchas voces. Y como que eso nos hizo conectarnos con la tierra, darnos cuenta de que había un pueblo aquí y nos ayudó para que este pueblo fuera más fuerte, más recio, porque nos aterrizó y nos juntó con Chile.”

Ángel Parra: “Todo eso se le ocurría a mi mamá, de repente saltaba: esta semana vamos a hablar de la trilla y le contaba a Ricardo García cómo era la trilla -porque él no tenía idea del folklore- y hacía el libreto, o sea que lo llevaba todo al lenguaje radial. Eran programas hechos con un sentido didáctico, de divulgación. En uno de ésos ella contaba su vida, la Chabela iba cantando las cosas de esa época y ella decía -de lo que yo me acuerdo- cuando llegué a Santiago, salí de la Estación Central, lo que se escuchaba en las radios era ‘El paso del pollo’ o tangos, pero no se escuchaba música chilena. Y ella lanzaba así sus inquietudes, por qué no se conocía la música chilena. Esto la sublevaba mucho a ella.”

Carlos Semorile

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