Trata de personas en Honduras, historias que se reeditan día a día

Trata de personas en Honduras, historias que se reeditan día a día

Trata y tráfico de personas en América Latina

Por Ronald Ordóñez

La trata de personas es un delito que ha reportado un crecimiento en Honduras, en detrimento de familias, especialmente de escasos recursos económicos, que no saben qué hacer frente a tan repugnante delito.

Las aristas de este flagelo van desde la explotación sexual, la explotación laboral, la extracción de órganos, los matrimonios forzados hasta la práctica de adopciones irregulares. No obstante, hay que decir que este delito no es exclusivo de Honduras ya que afecta en la región principalmente a los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras).

La falta de empleo y de generación de oportunidades es la principal causa de emigración en Honduras, en la búsqueda del denominado “sueño americano” es la forma común en la que los hondureños se convierten en víctimas de este delito que mina a la sociedad hondureña.

Quienes han padecido de esta transgresión generalmente son víctimas de maltratos físicos y sicológicos; se les mantiene incomunicados, se les obliga a trabajar en jornadas largas y extenuantes, no les pagan un salario justo.

Aunque las mujeres y las niñas son las principales víctimas de trata, al menos en Honduras, no es un flagelo exclusivo de este género ya que aunque en menor medida los hombres adultos y menores también lo sufren.

Aunque se han emprendido una serie de acciones para combatir la trata de personas en Honduras desde el Estado, instituciones privadas y Organizaciones No Gubernamentales (ONG) la sensación en la sociedad es que es un delito con tendencia a la alza.

Esta percepción se afianzó más desde la crisis migratoria que Honduras registró en el verano del año 2014 a causa del éxodo de menores no acompañados que cruzaron la frontera de Estados Unidos sin la compañía de un adulto. Ese año fueron repatriados más de 10 mil infantes hondureños, según los registros del Instituto Nacional de Migración (INM)

La mayoría de estos menores de edad fueron retornados de EE.UU., algo que no tardó en cambiar cuando en ese mismo año las autoridades migratorias de México implementaron el Plan Frontera Sur con el que se reforzó la seguridad de las rutas tradicionales utilizadas por los migrantes en tránsito por ese país. Desde entonces es la nación azteca el principal expulsor de migrantes hondureños, entre ellos los menores de edad, el grupo más vulnerable durante la ruta migratoria y el más propenso a convertirse en víctimas de la trata.

Los defensores de los derechos de los migrantes en Honduras como sor Valdette Willeman, coordinadora del Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR) son del criterio que los flujos migratorios se mantienen y que solo ha cambiado la forma en que son deportados los hondureños ya que EE.UU. lo hace por la vía aérea y México por la vía terrestre.

Negocio lucrativo

Pese a la tipificación de delito por el que se puede pagar una pena de hasta 22 años en Honduras, la trata es un negocio lucrativo por el que muchos deciden correr el riesgo. Sin embargo, se requiere mucho más que un deseo de ensanchar los bolsillos; astucia, experiencia, reconocimiento de rutas, red de contactos y permanecer en la clandestinidad son algunos de los requisitos obligados para quienes deciden convertirse en “coyotes” -traficantes de personas- en el país denominado el corazón de Centroamérica por su ubicación geográfica.

Los costos monetarios del viaje de un hondureño a EE.UU. se han diversificado y aumentado a niveles sin precedentes, concluyen defensores den los derechos humanos y los propios migrantes que al final del día son quienes deciden hacer la travesía en compañía de un coyote que les guíe o probar y aventurarse a llegar por su cuenta a territorio estadounidense, principal destino de emigración de hondureños aunque países como España y México también han tomado fuerza como objetivos a alcanzar por los migrantes “catrachos”.

De acuerdo a cifras de un estudio publicado en 2010 por el Departamento de Seguridad Interna de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés) en 2007 un “coyote” -traficante de persona- cobraba en promedio mil 500 dólares para cruzar una persona desde México al país vecino.

Costo que en la actualidad se puede incrementar hasta los 10 mil dólares según la coordinadora de la Comisión Nacional de Apoyo a Migrantes Retornados con Discapacidad (Conamiredis), Karen Núñez.

Por este precio los migrantes tienen opciones a tres intentos de cruzar sin la garantía de lograrlo en alguno de ellos, es decir que si intentó cruzar tres veces y falló de igual manera se cobrará la tarifa, contó a periodistas la coordinadora de Conamiredis. En ese orden, hacer el viaje sin coyote -dijo- puede costar para el migrante hondureño al menos 10 mil lempiras (moneda local cuyo cambio al dólar es 23 a 1) hasta la frontera de México donde por obligación debe contratar los servicios de uno para cruzar a la nación norteamericana.

Sin embargo, el precio no siempre suele ser monetario ya que hasta la propia vida puede ser el pago para hondureño que emigra con la compañía de un coyote o lo hace por su cuenta enfrentando los retos de la travesía solo.

En opinión de sor María Isabel Arantes, coordinadora de la Pastoral de la Movilidad Humana de la arquidiócesis de Tegucigalpa, el precio de la emigración puede ser la vida misma. “El precio de migrar para un hondureño puede ser la vida”, señaló. Al respecto, reflexionó que, migrar con la compañía de un coyote no es una facilidad que todos los hondureños puedan pagar por lo que el mayor porcentaje lo hace solo y exponiéndose a toda clase de peligros.

Coyote, ¿delincuente o héroe?

A 132 kilómetros de la capital hondureña y a unos pocos de El Salvador, se ubica la aldea El Aceituno, en el departamento de Valle, una de las zonas que más emigración reporta en Honduras.

En esa aldea de apenas unas 70 casas, al menos la mitad de sus habitantes han intentado emigrar o han emigrado, coyuntura que es aprovechada por algunos de sus habitantes que han optado por convertirse en coyotes.

“Carlos” un joven de unos 27 años intentó llegar de forma irregular a EE.UU. en seis ocasiones, al no poder cumplir su objetivo decidió dedicarse a guiar a otros migrantes hasta la frontera guatemalteca. Explicó que hasta ahí “guía” a sus clientes ya que a lo largo de la ruta migratoria trabajan diferentes grupos que reclaman territorio y ya tienen zonas delimitadas hasta donde pueden llegar acompañados los migrantes en tránsito. A lo largo del Triángulo Norte operan diferentes grupos de trata de personas a los que se les debe pagar cuotas para poder continuar con la ruta migratoria, con el objetivo de evitar estos pagos los recién iniciados en este ilícito hacen alianza con otros “guías” locales a quienes entregan los inmigrantes y como es un rubro en crecimiento estas rutas cada vez son más cortas.

Esta es la razón por la que Carlos sólo llega a la frontera guatemalteca aunque dice conocer hasta la frontera que separa a México de EE.UU. esta es la percepción de un joven tal vez inocente sobre un Coyote, pero del otro lado de la moneda se encuentran los pobladores o futuros emigrantes quienes ven en un traficante de personas un héroe ya que es la figura que les ayudará a salir de sus problemas y les colaborará en su objetivo de cruzar las fronteras.

Agustín Reyes, de 51 años, es un habitante de El Aceituno quien en el año 2015 decidió emigrar acompañado de un coyote financiado por su hermano quien ya se encuentra en tierras del “Tío Sam”.

“El coyote me cobró seis mil dólares y pasé 42 días viajando hasta que llegué a la frontera de México con EE.UU. donde me detuvieron”, narró. Por hacer el viaje al coyote que le acompañaba se le entregó cuatro mil dólares más dos mil que serían entregados una vez llegara al país del sueño americano.

Así como él, muchos de los habitantes de esta aldea emprenden el viaje con locatarios conocidos que ni siquiera llegan a considerarse coyotes ya que son familiares, amigos o líderes que conocen tal vez de la infancia.

Pese a la remuneración monetaria que perciben quienes practican este ilícito para muchos son más que amigos y se convierten en héroes si logran cumplir con la promesa de llegar al destino prometido.

Para unos delincuentes, mientras que para otros héroes, lo cierto es que no se puede desconocer que en la mayoría de los casos son los propios familiares con experiencia quienes están detrás de esta figura delictiva.

Acciones gubernamentales

Desde anuncios desalentando la migración irregular en compañía de coyotes hasta la creación de comisiones especiales para combatir este flagelo social, son acciones gubernamentales emprendidas para erradicar la trata en Honduras o de hondureños.

Aumentar el recurso económico para combatir la trata ha sido otra acción destacada de parte de la Administración Central de Honduras como quedó demostrado en el presente año en el que se incrementó de 2.5 a 6 millones de lempiras el recurso destinado para la Comisión Interinstitucional Contra la Explotación Sexual, Comercial y Trata de Personas (CICESCT), adscrita a la Secretaría de Derechos Humanos, Justicia, Gobernación y Descentralización.

Entre las últimas acciones gubernamentales se destaca el anuncio de la implementación de la Encuesta de Conocimientos, Percepción e Identificación de Víctimas de Trata de Personas en Honduras con las que las autoridades pretenden identificar a los hondureños que en algún momento fueron víctimas de trata. El gobierno de Honduras a través de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf), socio del Centro Nacional de Encuestas de Opinión por sus siglas en inglés (NORC) de la Universidad de Chicago y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) realizan el proceso de aplicación del sondeo.

El objetivo del mismo es entender, re-direccionar y trabajar en aspectos preventivos, de abordaje y protección de las personas que se encuentran vulnerables, señala un comunicado oficial.

Entre los avances sustanciales de la presente administración, se destaca la creación de 9 comités interinstitucionales, pasando de 10 a 19 en tres años.

En el año 2012 se aprobó la Ley contra la Trata de Personas en Honduras, que sanciona el delito con una pena de hasta 22 años de reclusión, inhabilitación en el ejercicio profesional y multa de hasta 250 salarios mínimos, sin embargo, son pocas las denuncias que se reciben en los juzgados competentes, de ahí la importancia de conocer los matices de ésta problemática, pues la identificación de víctimas sigue siendo escasa y es a través de este proceso de investigación que se busca contribuir a combatir este problema que afecta al país.

Era Trump

Luego que el presidente estadounidense Donald Trump empezara a hacer efectiva su política anti- inmigrante prometida desde su campaña expertos en la temática migratoria han proyectado que las redes de trata intensificarán su trabajo y existirá un aumento de los precios de sus servicios proporcional a su demanda.

Ahora con las acciones ejecutivas giradas por Trump sobre la temática migratoria el ingreso irregular a ese país disminuirá por lo que aumentará el valor económico que representará la garantía de poder llegar al mismo. En ese sentido, se prevé que los traficantes de personas aprovecharán este momento para incrementar el costo de sus servicios.

Si en la actualidad el viaje con la compañía de un coyote puede representar un gasto de entre 6 mil a diez mil lempiras esta cifra fácilmente podría duplicarse para un hondureño que pretenda llegar de forma irregular a EE.UU. en medio de tantas acciones represivas destinadas a contener los flujos migratorios.

Si bien los precios en este rubro se pueden incrementar las garantías del viaje son nulas, es decir nunca alguien dedicado a transportar personas puede garantizar su llegada al destino final.

Con base en lo anterior las historias de hondureños que viajan en compañía de un coyote, en busca de las oportunidades negadas en su país, continuarán reeditándose día a día, cambiarán los protagonistas de la historia pero no la historia como tal.

Entre tanto el problema de la migración no sea atacado desde su raíz, la necesidad de hacerlo continuará y con ello la existencia de aquellos que dedican a facilitar el sueño que en muchos casos se convierte en pesadilla.

Emigrar es un derecho que tienen todos los hondureños pero en la mayoría de los casos se convierte en una necesidad y hasta en una forma de resguardar sus vidas, por lo que, acabar con la trata de personas en medio de la necesidad de emigrar se convierte en una utopía para un país en el que la historia de la trata solo se reedita y nunca se concluye.

Publicación de  Revista Latice


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