El lamento de San Fernando

El lamento de San Fernando

Por Pedro Pantoja

Memoria Histórica de la masacre de los 72 migrantes latinoamericanos en San Fernando, Tamaulipas, México.

7 AÑOS DE HOLOCAUSTO

San Fernando: el exterminio migrante que convirtió a la migración centroamericana en una migración sin futuro

El dolor y el llanto se tendió como un manto trágico de terror e indignación, de violenta frustración sobre el Continente Latinoamericano, porque los hijos e hijas de América Latina (centroamericanos, brasileños, ecuatorianos), los que vinieron a buscar la vida, cruzando angustiosamente fronteras, para multiplicar esa vida a sus familias y a sus comunidades, no devolverán nada, y sólo regresarán sus restos en un féretro para cumplir la dolorosa liturgia del entierro.

Quienes vinieron como migrantes, caminantes de la esperanza, para desterrar el hambre y la pobreza de sus familias serán llevados, a causa de la ejecución salvaje de criminales y fuerzas de seguridad cómplices, como una ofrenda de víctimas sacrificadas convirtiéndose México, en realidad, como lo expresaba la palabra de un centroamericano: México cementerio de los centroamericanos.

7 AÑOS DE LA MATANZA

7 años sin la investigación de los autores criminales… 7 años sin el ejercicio de la justicia para el castigo de los culpable… 7 años sin fincar responsabilidades a las autoridades gubernamentales… 7 años sin la devolución total de los cadáveres a sus familias… 7 años sin que llegue consuelo y compensación digna y justa a sus familias, que todavía se siguen preguntando: ¿Por qué los mataron?

TERRITORIO DEL TERROR

Con salvajismo y crueldad, el crimen organizado, (Perdón: “¿El crimen autorizado?”), inauguró uno de los territorios del terror.

¿Qué significa esto? Que el viaje del migrante, colgado de la “bestia” (el tren de la muerte), atravesando los miles de kilómetros del territorio mexicano, agraviado por golpizas, despojos, persecuciones, hambre, lluvia, frio, sueño violento, ahora, con el acontecimiento de San Fernando, está amenazando de muerte al llegar a ese espacio geográfico, zona maldita de secuestro, asesinato, espacio geográfico que marca las coordenadas de dolor y exterminio humano, de los mejores hijos de América Latina.

Este 22 de agosto del 2017, en Saltillo, Coahuila, nos atrevemos, con este memorial, a pedir perdón y dar consuelo a madres y esposas, de esos masacrados, en nuestro evento solidario, pero convocando con indignación a una nueva estrategia de solidaridad y justicia efectiva, comprometida regionalmente, tejiendo la propuesta del trabajo migratorio como una radical lucha social que transcienda las fronteras, las injusticias y restrictivas políticas migratorias del retén y del muro de la ignominia y la vergüenza.

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