Activistas invisibles

Activistas invisibles

Por Elvira Arellano 

En el año de 2003 mis pastores Walter Coleman, Emma lozano y yo comenzamos una campaña desde nuestra Iglesia Adalbeto Metodista, Unida ubicada en el área de Humboldt park en Chicago.

“Familia Latina Unida” primeramente con el propósito de buscar un perdón presidencial, para ese tiempo era presidente Jorge W. Bush, contamos con todo el apoyo de Congresista Luis V. Gutiérrez, Congresista Bobby Rush y Reverendo Jesse Jackson, lo del perdón no prosperó ya que las familias deberíamos de contar con una felonía de carácter federal para ser elegible en la solicitud, yo era la única elegible.

Decidimos mantenernos unidos como familias y luchar para evitar ser deportados, 35 familias mixtas (con papeles y sin papeles) iniciamos una campaña de constante cabildeo con congresistas y senadores en sus oficinas en Washington, D.C. los niños que formaban parte de la campaña eran de 0 meses hasta 13 años, recibimos fuertes críticas por supuestamente usar a nuestros hijos en la lucha por mantenernos unidos y evitar ser deportados a nuestros países.

En uno de nuestros viajes a Washington, nosotros como familias, hacíamos rifas, colectas en los parques y en la 26th conocida como La Villita, en los restaurantes, para lograr pagar nuestro autobús y llegar a contar nuestra historia, lo más impactante en mi vida fue muchas veces aguantar hambre, calor, sed y a veces los zapatos, pero siempre había el que llevaba su torta del chavo para compartir con los que no teníamos, había los activistas pagados con grandes salarios que no soportaban llorar a nuestros niños, los que querían viajar cómodos en su asiento reclinable, pero habíamos los que esos pequeños detalles no nos detenían y preferíamos ceder nuestro asiento.

Nos tocó viajar en la camioneta donde teníamos que dormir sentados y nuestros hijos en los brazos, para ese entonces Saulito tenía 5 años, ahí estaban a nuestro lado la abuelita Lino con sus nietecitas tan chiquitas luchando para que su mamá Francisca Lino no fuera deportada, Britzi de 4 años y las gemelas de 3 añitos, Doris de origen hondureño en proceso de ser deportada, viajaba con sus hijos el pequeño Bladimir de 3 años también en proceso de ser deportado y la pequeña Iza de 2 años nacida en los Estados Unidos luchando para que su familia se mantenga unida.

¿Porqué hablo de estas dos familias? No son cualquier familia, la señora Francisca Lino el día lunes 11 de junio se presentó ante un oficial de inmigración que le recibiría para ponerla bajo custodia de ICE y enviarla de regreso a México, sin embargo el oficial de inmigración le dio una extensión de 6 semanas para presentarse nuevamente con un documento que acredite su nacionalidad mexicana y su boleto de avión, ¿una activista invisible?

La señora Lino pasó de ser víctima a ser un testigo de las políticas racistas, anti inmigrantes y discriminatorias, se convirtió en una activista de sus derechos y los derechos de los inmigrantes desde el momento en que se levantó valientemente para luchar por su familia y, por nuestra familia que también estábamos luchando porque yo no fuera a ser deporta y para evitarlo en vez de presentarme a inmigración me fui a mi iglesia para pedir santuario a mi pastor Walter Coleman, la familia Lino estuvo presente apoyándonos y protegiendo a mi familia.

Ahora con la actual administración del presidente Donald Trump la familia Lino está en peligro de ser dividida deportando a una activista a México, un país donde periodistas y activistas son los más perseguidos, espiados y asesinados por el Narcogobierno Mexicano.

La familia de Doris lleva más de 15 años luchando para no ser deportada a Honduras junto con su hijo Bladimir de 16 años, Doris llegó a los Estados unidos con su hijo en brazos, huyendo de la violencia en Honduras, Doris se convirtió en una activista auténtica no soló lucha por su familia, lucha por todas las familias afectadas por las leyes injustas, 15 años después las cosas no cambian, al contrario han empeorado cientos de familias provenientes de Honduras en su mayoría mujeres y niños han llegado a los Estados Unidos solicitando asilo y salvar sus vidas.

Bladimir logró aplicar para la Acción ejecutiva DACA, pero hay un pequeño detalle, a veces pareciera que el DACA los jóvenes soñadores la ven como algo caído del cielo, en nuestra iglesia nos sentimos orgullosos de Bladimir porque él es un joven activista invisible que luchó desde meses al lado de su madre para no ser deportado, DACA es la recompensa a esas veces que les tocó dormir en el piso de la camioneta, de las veces que dejaron de jugar para ir a marchar, o de las veces que don Roberto caminó con Iza agarrados de la mano con su bote para colectar para algún viaje a Washington, D.C.

Cientos de familias que en estos 15 años llegaron a Familia Latina Unida buscando un alivio para no ser deportados, literalmente desaparecieron cuando solucionaron su problema, lo más triste es que la lucha aún sigue, todos los días hay familias afectadas y hay quienes aún siguen luchando por mantener a su familia unida como los Lino y los Aguirre.

Si estas familias lucharon por mí cuando más les necesité es justo que estemos ahí para apoyarlos hasta que logren quedarse en este país, luchemos unidos para que estas familias activistas no sigan siendo invisibles y no sean deportadas.

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