En busca de sus desaparecidos: siete reencuentros en la Caravana de madres centroamericanas (+ Fotos)

La mujeres de la caravana de madres buscan más información sobre el paradero del familiar que desapareció en México en su intento para llegar a los EU.

 


Por Consuelo Pagaza

“Hijo, escucha, tu madre está en la lucha” “De Norte a Sur, de Este a Oeste, los buscaremos cueste lo que cueste” consignas de las Madres Centroamericanas que están en busca de sus hijos migrantes desparecidos durante el trayecto por territorio mexicano.


“Soy su hermana”, “soy su madre”, “lo estoy buscando”, “¿usted lo ha visto?”, “aquí fue el último lugar que se le vio”, “nos dijeron que lo habían visto en esta zona”.

Son las frases con las que las madres, mujeres de la caravana, se acercan a los transeúntes para obtener más información sobre el paradero del familiar que desapareció en México en su intento para llegar a los Estados Unidos.

La Caravana de Madres Centroamericanas apenas y se guía por el registro de la última llamada que recibieron o por pistas que recientemente han obtenido, gracias al trabajo del Movimiento Migrante Mesoamericano. Con fotografía en mano caminan en plazas para dar con el paradero de su familiar.

Yajaira Liseth Calix Banegas, de Honduras, con especial entusiasmo recorre las calles de Huixtla, para buscar más información sobre su hermano, Santos Alexander Calix Banegas, quien ahora usa el nombre de Cristian Alexander Calix. La fotografía que cuelga del cuello de Yajaira fue reconocida por una de las mujeres que dio la bienvenida a la Caravana, en el estado de Chiapas.

Yajaira, junto con Rubén Figueroa, integrante del Movimiento Migrante Mesoamericano, comienzan a pegar la fotos de su hermano con la leyenda “Se Busca”.

En el recorrido de la Caravana de Madres Centroamericanas se visitó “la zona de tolerancia” de Huixtla, Chiapas. En bares y casas de trabajo sexual se mostró la fotografía de los migrantes desaparecidos. La “zona de tolerancia” es un paso obligatorio para las madres y padres que buscan a sus hijos. Cerca del lugar hay un retén migratorio, lo que provoca que los migrantes se dispersen, sean agredidos, sometidos o desaparecidos.


En esta Caravana de Madres Centroamericanas se lograron siete reencuentros y se encontraron pistas.

En las calles de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Dilma Pilar de Escobar, Doña Pilar, busca a su hija Olga Romero Medina. Este sitio es de donde obtuvo el último dato sobre la ubicación de su hija. Pegó carteles con su fotografía y diez días después de haber comenzado la búsqueda recibió una llamada de alguien que reconoció el rostro de Olga, con quien pudo reencontrarse tras ocho años de ausencia.

Doris López se reencuentra con su hijo Carlos Roberto después de diez años de no saber de él. Doris es la primera vez que se suma a la Caravana de Madres, su semblante poco expresivo cambió de inmediato al poder abrazar a su hijo de nuevo. Guadalajara, Jalisco.

Clementina Murcia Hernández de San Pedro Sula, Honduras, pudo reencontrarse con su hijo Mauro Orlando Funes Murcia después de 16 años de búsqueda y largas caminatas en las anteriores caravanas. A Clementina aún le falta por encontrar a su hijo desaparecido Jorge Orlando Funes Murcia. Guadalajara, Jalisco.

En Coatzacoalcos, Veracruz, las madres se acercan a los habitantes de las colonias que colindan con las vías del tren donde transita la “Bestia”. Con el tiempo el tren se ha convertido en un medio de transporte más violento y mortal para los migrantes. Coatzacoalcos, Veracruz es uno de los puntos mas peligrosos de la ruta migratoria.

Gladis Velázquez originaria de La Estancia, Yoro, Honduras viajó en la Caravana de Madres para buscar a su hijo Mario Naún Velázquez. Sías antes de concluir la caravana encontró pistas que la llevaron a la zona de la Estación en Palenque, en la que fue visto Mario. Palenque, Chiapas.

 

Las búsquedas en esta Caravana incluyó la visita a prisiones y centros de detención mexicanos como la Comisaría de Prisión Preventiva de Puente Grande y  el Centro de Reinserción social de San Luis Potosí.

El objetivo fue reunirse con los presos de origen centroamericano y mostrar las fotografía de los familiares desaparecidos, pero también conocer las condiciones de los presos, ayudarlos a entrar en contacto con su familia y con su Cónsul correspondiente.

 

Representantes de Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador pudieron cotejar información con la base de datos del albergue la Casa de la Caridad al Migrante, que se encargan de documentar los datos de los migrantes que pasan por el sitio para después compararlo con la información de otros centros que dan acogida al migrante. De esta manera se puede saber en qué punto y en qué fecha fue registrado el paso de un migrante por lugares específicos. San Luis Potosí, México

La Caravana de Madres Centroamericanas fue recibida por el Colectivo Solecito, que se ha encargado de buscar a desaparecidos en México. “Las autoridades no están haciendo su trabajo, somos nosotros los que tenemos que buscar y exigir justicia”. El Colectivo Solecito descubrió la fosa clandestina más grande de la que haya registro en el país en el predio de Santa Fe, en Veracruz. Puerto de Veracruz. México.

Es el tercer año en el que padres se unen a la Caravana de Madres Centroamericanas. Huixtla, Chiapas.

Ritual maya de recibimiento a la Caravana de Madres Centroamericanas . Momento de reflexión, sanación de emociones y retomar fuerzas en su búsqueda. Comitán, Chiapas.

Movimiento Migrante Mesoamericano