La dimensión poética de la Cuba revolucionaria

La dimensión poética de la Cuba revolucionaria

La creación del grupo y revista Orígenes (1944) en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en la localidad de Bauta, actualmente perteneciente a la provincia de Artemisa, en el occidente insular, gracias a la unión entre varios amigos cuyos nombres comenzaban a hacer historia en las letras y las artes de Cuba.

Algunos estudiosos afirman que las esencias origenistas se remontan al año 1937 con la aparición del poema Muerte de Narciso, de José María Andrés Fernando Lezama Lima, simplemente conocido en todo el mundo como Lezama Lima,  escritor cubano que aunque se dedicó sobre todo a la poesía y al ensayo, se le recuerda fundamentalmente por su faceta de novelista, particularmente  por su obra Paradio, publicada en 1966 y de gran repercusión internacional.

Valga apuntar que sobre este autor nacido el 19 de diciembre de 1910 en el campamento militar de Columbia, en La Habana, hijo de un coronel de artillería y considerado uno de los más importantes de la Literatura Hispanoamericana, en nuestro país aún hay mucho que estudiar, debatir y promover, tanto como también lo precisa el propio Grupo y la Revista Orígenes.

Según el Diccionario de la Real Lengua Española, Orígenes significa «Principio, nacimiento, manantial, raíz y causa de algo», además de «Patria, país donde alguien ha nacido o tuvo principio la familia o de donde algo proviene», premisas sobre las que precisamente Lezama Lima creó el grupo y revista homónimos, reuniendo, a través de la amistad y el diálogo espiritual, a varios intelectuales de su tiempo, quienes asumieron en aquella publicación la mejor concreción del espíritu moderno.
De acuerdo con su definición pública, el proyecto origenista es «un rasguño en la piedra», al decir del propio Lezama. Se trataba de una organización verdadera, de un ente que, por tener raíces de grandes profundidades sociales, históricas y culturales, no dependía de los arrastres de vendavales coyunturales, en una época caracterizada por la banalidad republicana donde la consonancia de una política regida por doctrinas impuestas por corruptos gobernantes, constreñía los horizontes de cualquier tipo de valoración cultural que se revelara en la isla.

A través de la poesía, tanto social como pura, aquel conjunto de intelectuales expresaba su desacuerdo ante la opresión social. Mediante esa conducta contestataria, Orígenes devino propugnador de un novel proyecto nacionalista, empeñado en profundizar en los orígenes de la cultura nacional, partiendo de la impugnación abierta  a todo aquello que epidermizara la cultura. Para sus integrantes, la idea central de su acción partía de una visión teleológica y trascendental, en la que, ante todo, se enaltecía el sentido de «lo cubano», apreciado desde los planos más profundos, es decir, los  más recónditos y esenciales de la realidad.Conceptos que sirvieron de estandarte en la lucha por la emancipación plena del hombre, ahondando en su ser individual y participativo, para llegar a las entraña y raíces de sus formas de decir y actuar.

Según el filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset (Madrid, 1883–1955) exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital, Orígenes constituyó la búsqueda de la esencialidad y del afianzamiento del hombre.

De acuerdo con un artículo publicado en Cubalitearia, cuatro intentos válidos por sí mismos fueron los precedentes más ilustrativos que derivarían, en consecuente maduración estética, en la creación de la Revista Orígenes. No puede entenderse ni su impronta ni su significado esencial dentro del ámbito de la cultura cubana e hispanoamericana, desconociendo las formas de un pensamiento mismo que fue perfilando sus preceptos desde la publicación del primer número.

A Orígenes le antecedieron Verbum (1937),  Espuela de Plata (1939-1941), Clavileño (1941-1943), Nadie Parecía (1942-1944), Poeta (1942-1943); para finalmente derivar, en 1944, en esta revista que igualmente fue alentada por el Padre  Ángel Gaztelu, quien además de integrante del grupo ofreció su residencia en Bauta y esta iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes, donde él oficiaba, para facilitar el recurrente encuentro de aquellos intelectuales encabezados por Lezama Lima seguido por otros grandes creadores (poetas, músicos, pintores) como Virgilio Piñera, Fina García Marruz, Eliseo Diego, Octavio Smith, Lorenzo García Vega, Cintio Vitier, Cleva Solís, Gastón Vaquero, Julián Orbón, José Ardévol Gimbernat, Mariano Rodríguez, René Portocarrero, Bella García y Agustín P.

Bien se ha enfatizado que Orígenes, como revista, materializó un espíritu poético que reivindicaría otra dimensión de la realidad cubana. De este modo esa realidad no sólo es expresada, re-creada y valorizada, sino asumida en su carnalidad. Orígenes no sólo fue un espacio para cultivar y publicar de poesía, sino fue tribuna  de ella, el cuerpo que expresó el espíritu devenido forma expresa de una nacionalidad defendida a toda costa, visionada más allá de su significante para ser el solo significado.
Otro extraordinario aporte de los origeneístas fue su cuidadoso escudriñamiento en la variopinta arquitectura de la nacionalidad cubana, a través de disimiles textos que de alguna manera contribuyeron a establecer una posición estrechamente vinculada con el latinoamericanismo, en concordancia con el ideario martiano en el que se insta a comprender a Nuestra América como un solo cosmos, una Patria grande, desde el Río Bravo hasta La Patagonia, en tanto integrar a la isla al vasto universo de la cultura mundial.

Cubasi

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