La Ceiba Pentandra es el árbol nacional de Guatemala

La Ceiba Pentandra es el árbol nacional de Guatemala

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

La ceiba, uno de los árboles más grandiosos y exuberantes de América Tropical, es desde el 8 de marzo de 1955 el árbol nacional y símbolo patrio de la República de Guatemala. Fue propuesto por dos eminentes botánicos de la época:  el salvadoreño Sixto Padilla y el guatemalteco Ulises Rojas. Se justificó la sugerencia porque desde tiempos prehispánicos los antiguos mayas lo consideraban un árbol sagrado y bajo su follaje celebraban ceremonias.

La majestuosidad de la ceiba es tal que llega a medir hasta setenta metros de alto y tener un diámetro de más de tres metros. Y es común en un pequeño territorio que por ello se llama Guatemala, cuyo nombre original en nahualt: Quauhtlemalan, significa lugar de muchos árboles. Este frondoso espécimen vegetal existe en casi todo el continente americano, y en Guatemala es muy común su avistamiento y poder tocarlo, principalmente en áreas de clima cálido. De esas razones son famosas las ceibas de la zona cinco de ciudad de Guatemala, Villa Nueva, Palín, Amatitlán, Escuintla, Chiquimula, Zacapulas y muchas otras más.

Se han encontrado varios monumentos mayas que contienen representaciones de ceibas, evidenciándolo   como el árbol de la vida que sostenía el universo. Según el epigrafista Federico Fahsen, la creencia se basaba en que las frondosas ramas están en el cielo, el macizo tronco es donde vivimos y la extensiva raíz está en el infrahumano.

Desde tiempos inmemoriales los grupos humanos de este territorio se asentaban en donde había ceibas por considerarlas sagradas, además porque daban sombra, flora, fauna y demás recursos naturales para poder realizar una vida con plenitud. A la fecha es común que casi todas las plazas y parques centrales de las áreas urbanas de Guatemala cuenten con una ceiba, como mínimo, convirtiéndose en símbolo del epicentro socioeconómico y cultural de la población.

La ceiba de Palín (situada en el municipio de Palín del departamento de Escuintla), por ejemplo, bajo su frondoso ramaje da cobijo a un peculiar mercado que vende variopintos productos de la región, como las   famosas carnitas y chicharrones de marrano. Quienes viajan al sur de Guatemala, con destino a las playas del Océano Pacífico, necesariamente y por costumbre tienen que apearse en ese lugar para darse un poco de aire en la sombra de la ceiba y aperarse de bocadillos y bebidas para el camino.

También hay ceibas en todo lo largo y ancho del territorio guatemalteco que son verdaderos locutorios; lugares donde la población comenta desde el embarazo de la primogénita del gobernador hasta los actos de corrupción o las intentonas de golpes de Estado.

Otras ceibas, las románticas, con sus ramas sirven para guarecer de la lluvia y dar obscuridad a los furtivos amantes que se juran amor eterno; momentos que dan envidia y sirven de inspiración a los poetas que con sus sonetos registran la historia.

Y como la ceiba para los pueblos originarios significa sabiduría, grandeza y resistencia, en la actualidad bajo las frondosas ramas y al pie de sus raíces se siguen ofreciendo ceremonias mayas para pedir por la vida y la paz de todos los pueblos. Estos ritos se dan a diario en los más importantes sitios arqueológicos guatemaltecos, tal el caso de Kaminál Juyú, en el centro; Tikal, en el norte; Takalik abaj, en el sur; y Zaculeu, en el occidente.

Ceibas hay en toda Guatemala y para regocijo de muchos, en lugares de solaz y esparcimiento como los parques y plazas, a su alrededor y bajo su follaje se construyen bancas de diversos materiales para que el transeúnte o el paseante tome tiempo de descanso y disfrute el paisaje. En las ramas de la ceiba habitan diversas especies de aves de la fauna guatemalteca o se dan una pausa en su volar especies como el quetzal, ave símbolo de Guatemala.

Bajo la sombra de esa ceibas, sentados en las bancas o en las expansivas raíces, se ven parejas tomadas de la mano, grupos en reflexivas conversaciones, asiduos lectores y hasta escritores en inicio de creación literaria.

Las fotografías de este escrito fueron tomadas en el campus de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), son ceibas que, sin lugar a dudas, cobijan a amantes furtivos, a estudiantes estudiosos deseosos de aprobar sus cursos y a quienes el idealismo por construir un mundo mejor los volvió insurrectos.

¡Si las ceibas pudieran hablar! …