La solidaridad migrante

La solidaridad migrante

Por Elvira Arellano 

El viernes 9 de septiembre desperté con la noticia de que había ocurrido un terremoto en México, 8.2 en la escala de Richter, el epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca y Pijijiapan en el Estado de Chiapas y se sintió en varios estados de la república incluyendo en la ciudad de México, con más de 900 réplicas y más de 90 víctimas.

La principal puerta de entrada a México para los migrantes centroamericanos que intentan cruzar para llegar a Estados Unidos inicia en Chiapas, seguido por Oaxaca, y es que entrando al estado de Chiapas los migrantes son recibidos con extorciones, secuestros, violaciones, asesinados, las mujeres y niñas son las más vulnerables para ser obligadas a prostituirse en bares que operan legal o clandestinamente en complicidad con los tres niveles de gobierno.

Padres de la iglesia católica decidieron fundar los albergues en la ruta migratoria para ayudar y proteger a los migrantes de la delincuencia organizada, aminorar su viacrucis, ofreciendo un lugar de descanso para continuar su camino, algunos migrantes decidieron quedarse más del tiempo, han sido parte del desarrollo humanitario en los albergues, limpieza, cocina, seguridad, reparaciones y construcción de los albergues.

El caso más conocido fue el de nuestro hermano José Alberto Donis quien se quedó en el Albergue Hermanos en el camino a cargo del padre Alejandro Solalinde, Beto como sus amigos y los migrantes le llamábamos, acompañó y protegió a los migrantes en su paso por Ixtepec, Oaxaca, falleció a causa de un accidente automovilístico, dejando un vacío de liderazgo en la casa del migrante. Padre Solalinde, voluntarios y migrantes han sido perseguidos incluso por algunas personas de la misma comunidad, pero eso a padre Solalinde nunca le intimidó, al contrario; desde el albergue siempre se ha tratado de integrar al inmigrante en la comunidad, se han organizado brigadas de limpieza en la vías del tren, ya que siempre se le acusa de todo lo malo que pasa en las comunidades de tránsito y destino.

Los migrantes en su mayoría provenientes de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua inmediatamente después del sismo se organizaron en brigadas para ayudar a la comunidad de Ixtepec y Juchitán haciendo labores de limpieza, levantando escombros, postes de luz y llevando despensas a las familias afectadas como una muestra para devolver el amor, protección y solidaridad en su paso por los pueblos del Istmo.

El pueblo de México siempre es solidario con los inmigrantes que cruzan por México para llegar a Estados Unidos, desafortunadamente el gobierno Mexicano ha servido como patio trasero de los Estados Unidos, el Estado Mexicano por décadas ha servido de lacayo solo recibiendo órdenes para evitar que los migrantes que cruzan por México no lleguen a los Estados Unidos, con la nueva administración de Donald Trump las cosas no son diferentes, al contrario, los políticos mexicanos se han vuelto más serviles cumpliendo los caprichos del presidente Trump.

En México todo pasa, pero las órdenes de los tres niveles de gobierno son hacerse de la vista gorda, Tamaulipas era un estado gobernado por el partido del narco presidente Enrique Peña Nieto PRI (Partido Revolucionario Institucional) 86 años para ser exactos, con las elecciones del año pasado las cosas no cambiaron mucho, como decía un padrecito de la ruta migratoria, la delincuencia organizada no cambia, solo cambia el color, hoy es rojo, mañana azul, y es que la administración del gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca ha fracasado en la protección a los migrantes centroamericanos que llegan a la frontera para cruzar a Estados Unidos.

Tamaulipas es la zona fronteriza más cercana para los migrantes centroamericanos pero la más peligrosa, en San Fernando, Tamaulipas, ocurrió la masacre a los 72 migrantes centroamericanos, en su 7mo aniversario de la masacre padres de la ruta migratoria asistieron al rancho para bendecirlo y exigir al gobierno mexicano justicia para los migrantes masacrados y para los migrantes que siguen siendo secuestrados, extorsionados, violadas y asesinados.

La realidad es que con la nueva administración del Presidente Donald Trump hay órdenes de no dejar pasar a los migrantes para llegar a la frontera con Estados Unidos, obediente el gobierno mexicano, el trabajo sucio lo tiene que hacer alguien, la delincuencia organizada sigue operando con autorización del Estado mexicano, los migrantes anteriormente pagaban una cuota para permanecer en la frontera de Tamaulipas ahora a los migrantes se les está levantando para exterminarlos, paguen o no paguen su cuota, no debe quedar ninguno vivo para no dejar testigos, las ordenes vienen desde los pinos, no deben ingresar los migrantes centroamericanos a Estados Unidos por ningún motivo para no hacer enojar al presidente Donald Trump.

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