Carta de Martín Fresneda a sus padres, a 40 años de su desaparición en la noche de las corbatas

Carta de Martín Fresneda a  sus padres, a 40 años de su desaparición en la noche de las corbatas

 

Por Martín Fresneda 

A mis padres:

Les mando esta carta sin la certeza de que llegue a ustedes. Pero por estos caminos misteriosos que tiene la existencia, no encontré otra manera de contarles algunas de las tantas cosas que pasaron en estos 40 años desde que se los llevaron.

Durante este tiempo, todos en la familia luchamos mucho para encontrarlos. A ustedes y a mi hermano o hermana que se llevaron ese día en tu vientre, mamá. Aún no lo hemos logrado, aunque sí, fuimos parte de una lucha del pueblo argentino para que la Memoria, la Verdad y la Justicia sean una realidad.

En esta lucha, se los juro, dimos todo lo que pudimos. No se si estuvimos a la altura de las circunstancias, pero sí sé que hicimos hasta lo imposible para acercarnos y abrazarlos y despedirlos y que tanto dolor no haya sido en vano.

Creo humildemente que hicimos un aporte a la democracia, mas no siento que hayamos logrado repararnos a nosotros mismos ante tanta ausencia. La llegada de Pedro y Franquita nos llena de amor y vida, son tan hermosos. Y es inevitable encontrar los parecidos y esas cosas a la que te invita la genética. Creo que en ellos nos encontramos nosotros, tratando de reparar nuestra infancia como juguetes de Yepeto.

Si en algo deben estar tranquilos, es que la tía Mirtha y Eduardo nos dieron lo mejor que cualquier padre puede dar a sus hijos: Nos dieron una familia, nos cobijaron con amor y comprensión. Nos educaron con valores de honestidad, solidaridad, trabajo, austeridad y simpleza. Que en definitiva es lo que cualquier ser humano necesita para vivir la vida con dignidad en la búsqueda de felicidad.

No necesitamos más que eso. Pero no todos tuvieron ese privilegio, ya que muchos hermanos quedaron al desamparo de sus propias vidas. A esto lo vivimos con mucha tristeza en aquellos primeros años que fundamos H.I.J.O.S. A esta organización que la hicimos con mucha convicción y coraje, le debemos gran parte de nuestra integridad personal y como sujetos colectivos de lucha.

Por otra parte debo decirles que aquel mundo que ustedes intentaron cambiar, en algunas cosas está mejor, pero en otras igual o peor. Pasamos años muy difíciles. Luego de la tragedia del terrorismo de Estado, llegó Alfonsín, que en definitiva hizo lo mejor que pudo. La historia y el paso de los años juzgó sus acciones y las criticó, luego las comprendió y finalmente las reconoció.

Después llegó un nuevo orden mundial llamado “globalización” y el neoliberalismo con distintas caras asomaron por latinoamérica. Se consagró el individualismo como modelo del éxito y el mercado de capitales como la salida a los problemas de la miseria, el hambre y la desocupación. Claro que terminó muy mal, 37 muertos y un presidente huyendo en helicóptero de la Casa Rosada. En el medio pasaron guerras y tragedias que como dice Silvio Rodríguez, ni los Ángeles pudieron evitarlas.

Pero desde allá, desde los escombros de una latinoamérica derrumbada, surgieron nuevos aires subterráneos de transformación y reparación. Llegaron Lula, Chavez, Mujica, Néstor, Evo, Correa y Cristina, que nos devolvieron el sueño de aquellos mayores como San Martín, Bolívar, Artigas, de una patria grande he integrada con pueblos independientes y soberanos. En definitiva una patria para todos.

Hoy nuevamente la realidad es otra, como si el paso del tiempo fuera un círculo y volvimos casi al mismo lugar que hace 27 años. Será que definitivamente los procesos históricos son cíclicos y tendremos que aprender a batallar con ellos en las peores. Porque las peores son para los mismos, para los trabajadores, los humildes, los desamparados, los humillados de siempre, los que no tienen ya nada que perder.

Hoy se cumplen 40 años de la Noche de las Corbatas y nuevamente los derechos de los trabajadores son atacados. Los mismos derechos por los que ustedes perdieron la vida se ven atacados por un gobierno que quiere flexibilizar tratando de mafiosos a los que defienden las conquistas de los trabajadores, como lo hicieron ustedes.

Finalmente quiero decirles que más allá de todo seguimos en el camino. Que no nos quedamos ni nos rendimos, y como decía Goytisolo: “La vida es bella ya verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos”…

A Tomás Fresneda y María de la Mercedes Argañaraz, a 40 años de su desaparición los recordamos con amor y compromiso. Gracias por darnos la vida.

Martín

PD: No duden que seguiremos buscando a nuestro hermano/a hasta el último de nuestros días, como lo hizo la abuela Otilia.