En familia

En familia

Por Elvira Arellano 

En 2006 recibí mi carta para ser deportada a mi país México, para mí ser madre soltera y mujer con estudios mínimos y 31 años de edad se me hacía imposible salir adelante en mi país, en la mayoría de anuncios de trabajo es de 18 a 25 años, pasando de los 30 ya sufrimos discriminación, como último recurso y esperanzada en que inmigración me diera una extensión de un año más para no ser deportada, solicité Santuario en mi iglesia Adalberto Metodista Unida ubicada en el barrio puertorriqueño de Humboldt Park.

¿Porqué luchaba para quedarme en este país? Principalmente luchaba para darle un mejor futuro a mi hijo nacido en los Estados Unidos, soñaba verlo recibir sus diplomas, aprendiendo inglés, graduarse, prepararse para terminar una carrera universitaria y ser un ciudadano de bien, un ejemplo de joven criado en una familia de Dios, compartiendo con los demás niños que enfrentaban el mismo proceso de la deportación de sus padres.

Después de haber permanecido un año en santuario finalmente fui deportada a mi país México. Un mes después de mi deportación mi hijo Saulito fue a vivir conmigo, mi hijo fue bien recibido y muy querido por mi familia, al principio fue muy difícil adaptarse, lo inscribí en tercer año de primaria. En la primera entrega de calificaciones le fue muy mal en matemáticas y español, pero eso no sería un obstáculo, al contrario fue lo que le dio fuerza para salir adelante, se graduó de primaria y celebramos un éxito más en nuestras vidas y en familia.

Un día vi un anuncio en una tienda de azulejos y utensilios para el hogar donde solicitaban una cajera, requisitos: preparatoria terminada y conocimientos de computación; aunque yo tenía los conocimientos de computación pero no tenía la preparatoria terminada, decidí estudiar los días sábado, después de 3 años logré graduarme y obtener mi certificado de preparatoria y Microsoft, pensando en el futuro de Saulito y mi activismo como defensora de los derechos humanos de las personas migrantes.

Decidí estudiar derecho, no solo marchando y protestando podemos defender al pueblo, también aprender cómo defender a los más vulnerables desde el ámbito legal. Me imaginaba graduándome de abogada justo cuando Saulito iniciara la universidad, imaginaba que Saulito estaría estudiando en México, yo soló logré estudiar un año en la carrera de derecho, Dios tiene otros planes para nosotros.

En 2014 decidimos cruzar nuevamente la frontera a los Estados unidos, ICE me permitió la entrada con un paro de deportación hasta esperar una audiencia con un juez de inmigración, en 2015 solicité asilo, en septiembre de este año tendré mi primera audiencia ante un juez de inmigración.

Saulito enfrenté nuevamente un reto más en su vida, aprender inglés, aunque era un niño de secundaria, pero leía como un niño de segundo año de primaria, en su preparación académica logró tener un gran equipo de maestros de la secundaria Dr. Pedro Albizu Campos que con gran dedicación le ayudaron a vencer todos los retos que enfrentaba en ese momento para prepararlo para su graduación.

Finalmente llegó ese gran día, nunca me imaginé que yo estaría en su graduación, aquí, en Estados Unidos, pero gracias a nuestra fe, esperanza, resistencia y lucha hoy estamos celebrando, gracias a líderes, organizaciones, iglesias y personas que nos han brindado su solidaridad seguimos justos enfrentando obstáculos y logrando éxitos en familia.

Saulito ha cumplido ya sus 18 años y con ello lleva una gran responsabilidad como ciudadano, mi hijo también tiene la nacionalidad Mexicana, en 2018 habrá elecciones en México para elegir presidente, creemos en el proyecto de Morena porque es el único partido que tiene un proyecto de nación para el pueblo, por primera vez el INE Instituto Nacional Electoral está emitiendo credenciales para votar en los consulados fuera de México y ha sido gracias a la lucha de los migrantes que hemos exigido la credencialización para poder elegir a quién creemos puede gobernar para bien del pueblo mexicano.

En las elecciones del estado de México, donde hay evidencia del gran fraude de Estado en la historia, los migrantes le dieron su voto de confianza a la maestra Delfina de Morena, un pueblo organizado y esperanzado en un cambio verdadero puede hacer la diferencia; debemos concientizar a nuestros jóvenes a ser parte del cambio, son nuestros jóvenes los que pueden marcar la diferencia en la historia, es tiempo de demandar como sociedad civil ante los organismos internacionales OEA (Organización de los Estados Americanos) elecciones limpias y democráticas, basta de tanta corrupción, impunidad y usar la pobreza para comprar votos, basta de que la OEA tenga metidas las narices en Venezuela y en México ni las uñas quiera meter.

Creo yo que el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM ) deben desaparecer ya que solo han servido para prostituir los organismos para beneficio de la corrupción, la omisión en la compra de votos y fraude orquestado desde los pinos, el pueblo de México no confía en estos órganos corruptos, creo en la democracia y por lo tanto demando elecciones limpias en 2018 y reconocimiento al triunfo de la maestra Delfina como Gobernadora del Estado de México.

Es tiempo que los mexicanos que vivimos en los Estados Unidos nos levantemos, vayamos al consulado más cercano, solicitemos nuestra credencial para votar, nos preparemos para votar en 2018 por el proyecto de Morena, es un proyecto ciudadano en beneficio del pueblo, es tiempo de prepararnos para votar en familia por los 43 estudiantes de Ayotzinapa que fueron desaparecidos por el Estado mexicano y no lograron graduarse de maestros.

Es tiempo de rescatar la democracia que está secuestrada por la mafia del partido del PRI y del PAN, es tiempo de darles voz a todos los jóvenes que han sido asesinados, secuestrados, violadas y que no lograron graduarse porque fueron víctimas de la violencia en complicidad con el gobierno que espía para ejecutar y desaparecer a periodista y activistas incómodos.

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